Asociación Nacional de Addison y Otras Enfermedades Endocrinas

Enfermedad de Cushing o Hiperadrenocorticismo

La enfermedad de Cushing, conocida como hiperadrenocorticismo, es una enfermedad común en los perros mayores, por lo que suele confundirse habitualmente con el proceso de la edad. Suele ser más habitual en los perros que en los gatos. Cuando se manifiesta, el perro gana peso, pierde pelo, se orina en la casa… Su dueño piensa que el perro está muy mayor y que sufre las consecuencias de ello. Su comportamiento incluso podría hacerle plantearse una eutanasia prematura, sin embargo, si se trata de la enfermedad de Cushing, es una enfermedad tratable. El tratamiento puede alargar la vida de tu mascota disfrutando más de ella y permitiendo que disfrute de una vida mucho mejor. Por todo ello, y para poder determinar si tu perro manifiesta estos síntomas, resulta imprescindible que el propietario de una mascota conozca los datos básicos sobre la enfermedad de Cushing.

Las responsables de que su perro tenga hiperadreconocorticismo son dos pequeñas glándulas situadas sobre los riñones, conocidas como glándulas suprarrenales. Cuando estas glándulas producen una sobreproducción de hormonas, se manifiesta la enfermedad de Cushing. Todos los síntomas son los propios de un exceso de cortisona en el organismo. La cortisona relaja los ligamentos del abdomen y provoca el agrandamiento del hígado, disminuye el crecimiento del pello y el grosor de la piel. Aumenta el apetito y la sed, lo que ocasiona un aumento de peso y un mayor deseo de beber y de orinar. La cortisona disminuye la masa muscular, provocando debilidad muscular y debilidad. La cortisona también regula el contenido mineral de la sangre.

Causas

Las glándulas suprarrenales son reguladas por la glándula pituitaria o hipófisis ubicada en la base del cerebro. La pituitaria produce una hormona conocida como ACTH, que estimula las glándulas suprarrenales para producir cortisona.

En el 85% de los casos, la glándula pituitaria segrega más ACTH de lo necesario debido a que existe un tumor en la pituitaria. En ocasiones, el tumor se encuentra localizado en la glándula pituitaria. Otra causa posible para que se manifieste la enfermedad de Cushing en el perro es por recibir demasiado corticosteroide, bien en pastillas bien inyectado. Sin embargo, a veces es el precio que hay que pagar para controlar otra enfermedad más grave.

Síntomas del perro con la enfermedad de Cushing

Lo primero que detectan los propietarios de un perro con la enfermedad de Cushing es su necesidad de beber a todas horas y que orinan más. Las hembras suelen orinarse en casa, incapaces de aguantarse.

Los propietarios suelen verse obligados a rellenar su bebedero a menudo porque beben mucho, mientras que también tienen que sacarles más veces, porque necesitan orinar con frecuencia. Sin embargo, no hay que olvidar que estos son solo algunos de los síntomas y no son todos los que se pueden manifestar. También son síntomas característicos de la enfermedad de Addison, precisamente lo contrario a la enfermedad de Cushing.

Estos perros tienen mayor riesgo de contraer infecciones urinarias.

Otro síntoma visible del exceso de cortisona es el aumento de apetito del perro. Parece que no terminan de saciarse nunca y siempre están pidiendo más comida. También aumentan de peso y se vuelven obesos.

La coloración de su pelo puede variar a un tono más marrón u oscuro.

El perro puede mostrarse aletargado, sin ganas de moverse. Más quieto de lo habitual.

La cortisona agranda el hígado, por lo que en un estado avanzado de la enfermedad, el perro parece gordo o tener piernas gruesas. Llegados a este punto, el perro apenas podrá hacer ejercicio y su actividad disminuye notablemente.

Subir y bajar escaleras se hará cada vez más difícil y, con el tiempo, se negará a moverse demasiado.

Su piel será más susceptible de sufrir infecciones y cortes.

Al parecer, las razas que tienen un riesgo mayor de padecer esta enfermedad son los Bulls Terriers, Boston Terriers, Yorkshire Terriers, Silky Terriers, Dachshunds y los caniches. Las hembras parecen un poco más susceptibles que los machos a las enfermedades de las glándulas suprarrenales. En cuanto a la edad, suele manifestarse en perros mayores de cinco años.


Diagnóstico

La enfermedad de Cushing se diagnostica mediante una serie de analíticas de sangre. Existen tres tipos, por lo que también se trata de tres formas distintas. Las pruebas no sólo diagnostican la enfermedad sino que nos pueden indicar si el problema se encuentra en la glándula pituitaria o en la(s) glándula(s) suprarrenal(es).

Además, se puede llevar a cabo una prueba de ultrasonido de las glándulas suprarrenales para descartar o detectar un tumor.

La analítica rutinaria suele mostrar que la mascota tiene un nivel inusualmente elevado de Fosfatasa Alcalina, colesterol, glucosa, así como orina diluida.

Si se muestran estos resultados junto con otros síntomas del perro, se puede sospechar de la enfermedad de Cushing y llevar a cabo pruebas adicionales. En este caso se podría hacer la prueba de supresión de dexametasona o la prueba de estimulación de ACTH. Ambas suelen confirmar o descartar la presencia de la enfermedad y determinarán su causa.

Dado que la prueba de estimulación de ACTH es cara y requiere la hospitalización del perro, se puede hacer otra prueba cuyos estudios recientes han demostrado que puede ser eficaz: analizar el cortisol/creatinina en la orina puede ser efectiva para descartar los perros que no tienen la enfermedad de Cushing. No obstante, cuando la prueba es positiva y confirma la enfermedad, es necesario hacer la prueba de estimulación de ACTH, ya que otras enfermedades también pueden dar un falso positivo en esta prueba.


Tratamiento

No suele ser inusual que el perro que tenga la enfermedad de Addison también tenga otra enfermedad endocrina como por ejemplo diabetes o pancreatitis recurrente.

Si las pruebas determinan que padece un tumor en la glándula suprarrenal, tendrá que ser extraído. Se trata de una operación muy especializada y peligrosa, por lo que muchos veterinarios prefieren que lo haga un especialista o deciden medicar al animal.

Los tumores en la glándula pituitaria no se suelen extraer. La mayoría de los casos con la enfermedad de Cushing suelen tratarse con medicación.

La enfermedad de Cushing iatrogénica es causada por un uso frecuente de cortisol. La excesiva cantidad de cortisol le dice a las glándulas suprarrenales que tienen que parar de producir cortisol en el cuerpo, lo que hace que disminuyan en tamaño. Su tratamiento es la lenta retirada del cortisol. Una interrupción repentina o demasiado rápida de cortisol podría tener consecuencias graves como diarrea, vómitos, colapso vascular o incluso la muerte.

Hiperadrenocorticismo pituitario-dependiente: causado por microtumores en la glándula suprarrenal, lo que a su vez provoca que las glándulas suprarrenales produzcan demasiado cortisol. En este caso, ambas glándulas suprarrenales pueden aparecer aumentadas de tamaño.

No existe cura para el hiperadrenocorticismo pituitario-dependiente. Actualmente son los síntomas los que son tratados.


Pronóstico

Si no se trata la enfermedad de Cushing, las consecuencias irán deteriorando la salud del perro provocando un fallo cardiaco congestivo, fallo del hígado, del riñón, diabetes y desordenes neurológicos. Además, los perros con la enfermedad de Cushing son más susceptibles de contraer infecciones.

El periodo más peligroso es los primeros seis meses después de iniciado el tratamiento. Ninguno restablece la función normal de las glándulas suprarrenales, pero una vez haya transcurrido el periodo de seis meses, aún con la enfermedad, el perro podrá seguir viviendo más años con una buena calidad de vida.

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