Asociación Nacional de Addison y Otras Enfermedades Endocrinas

Hiperadrenocorticismo en gatos

El hiperadrenocorticismo o enfermedad de Cushing suele desarrollarse de forma más habitual en gatos de mediana edad a mayores (es decir, a los 10,4 años o entre los 6 y los 15 años de edad).

Algunos estudios determinan que, al igual que sucede en el caso de los humanos, es más común en las hembras que en los machos, contrariamente a lo que sucede con los perros, donde no destaca ningún sexo en particular.

Entre los síntomas y signos clínicos más habituales en el caso de los gatos con hiperadrenocorticismo destacan la poliuria, polidipsia y polifagia. Estos signos se corresponden con una alta incidencia de diabetes mellitus (en un 76%).

Es común, tanto en los perros como en los gatos, la apariencia de vientre con hepatomegalia, aumento de peso y debilidad muscular. Entre las anormalidades dermatológicas destacan una alopecia parcheada, y una piel muy fina que suele contraer infecciones con facilidad. En cuanto al resultado de laboratorio más habitual suele ser la hiperglucemia.

Los gatos parecen más sensibles a los efectos diabetogénicos del exceso de glucocorticoide que los perros. Además, los que tienen diabetes mellitus concurrente suelen mostrar una resistencia inducida al cortisol-insulina, necesitando diariamente dosis más elevadas de insulina para controlar su hiperglucemia y glucosuria. También suele ser común la hipercolesterolemia, y podría estar relacionada con la resistencia a la insulina y el aumento de lipólisis. La enzima hepatocelular ALT parece corresponderse a la regulación del estado diabético en lugar de representar marcadores directos de un exceso de glucocorticoide. Estas enzimas suelen normalizarse frecuentemente con una regulación adecuada de la diabetes, incluso sin una terapia directa hacia el hiperadrenocorticismo.

Los hallazgos hematológicos con la hipercortisolemia (linfopenia, eosinopenia y leucocitosis neutrofílica) ocurren de forma inconsistente en el hiperadrenocorticismo felino. A pesar de la poliuria y la polidipsia clínicas, los gatos parecen mantener los niveles urinarios más que los perros; de forma ocasional muestran una orina diluida y una disminución de las concentraciones en sangre de urea-nitrógeno, más comunes en los perros con hiperadrenocorticismo.

Diagnóstico

Cuando se sospecha de un hiperadrenocorticismo en los gatos, se realizan varias pruebas para confirmar el diagnóstico y diferenciar si la enfermedad es dependiente de la glándula pituitaria por tumores suprarrenales.

La estimulación con adrenocorticotropina en la hiperfunción adrenocortical no es tan definitiva como para el hipoadrenocorticismo.

Entre un 15 y un 30 % de los gatos con hiperadrenocorticismo confirmado tuvieron una respuesta normal de cortisol a la administración de ACTH (es decir, falsos negativos). Además, los gatos estresados y los que tienen enfermedades no suprarrenales podrían mostrar una respuesta exagerada a la prueba de estimulación de ACTH en ausencia de hiperadrenocorticismo (falsos positivos).

Tal y como se describe en los perros, la respuesta normal urinaria cortisol a creatinina puede usarse para excluir el diagnóstico del hiperadrenocorticismo en los gatos. Esta medida es importante debido a la facilidad con la que puede tomarse la muestra con respecto a otras pruebas de función endocrina, aunque debe tenerse en cuenta que no es específica y que estará elevada en una variedad de enfermedades no suprarrenales. Un resultado exagerado de la prueba de estimulación de ACTH o un nivel elevado cortisol a creatinina urinario debería intentarse con una prueba de supresión anterior a iniciar cualquier tipo de terapia.

Los gatos normales son más variables en lo que respecta al grado y duración de la supresión adrenocortical después de la administración de dexametasona. Las dosis intravenosas de dexametasona deben ser evaluadas según el peso del gato.

Los gatos con una variedad de enfermedades no suprarrenales también han mostrado una supresión de cortisol inadecuado después de una dosis baja de DSP.

La prueba combinada de supresión de dexametasona/estimulación de ACTH ha mostrado tener éxito en el diagnóstico del hiperadrenocorticismo en los gatos.

Algunos gatos con una enfermedad confirmada en la pituitaria fallaron en la supresión 2-4 horas después de la dexametasona.

Ninguna prueba por sí sola es infalible y los resultados equívocos o discordantes se deben evaluar de nuevo. El hiperadrenocorticismo en los gatos es un desorden poco común, por lo tanto, debe tenerse en cuenta que pueden darse falsos positivos. La interpretación de las pruebas endocrinas debe añadirse a toda la información disponible antes de iniciar una terapia.

Tratamiento

Las opciones de tratamiento para los gatos que padezcan de un hiperadrenocorticismo dependiente de la pituitaria, pueden implicar ambas, tanto alternativas médicas como quirúrgicas.

 

 

 

Imágen de Punsayaporn, por cortesía de FreeDigitalPhotos.net

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